Tres tips para empezar a escribir una novela

  1. Tener una idea. Creo que es básico saber sobre qué queremos escribir. Seguramente hayas escrito, alguna vez o quizás cientos de veces, cómo te sientes, qué cosas te han pasado a modo de diario…pero cuando escribes ficción, tienes que tener una idea clara sobre qué quieres trasmitir con tu texto. No queremos conseguir desahogarnos, por ejemplo, como sería en el otro caso. Tenemos que contar algo que no ha pasado, queremos trasmitir una idea, queremos desarrollar algo que se nos ha ocurrido. Creo que este punto es básico porque si no sabemos sobre qué queremos escribir, ¿cómo vamos a escribir sobre ello? 

 

 2.   ¿De dónde puedo sacar una buena idea? A lo mejor tienes muy claro sobre qué quieres escribir, pero a lo mejor no, o quizás sabes el tema pero no el enfoque y eso es lo que te frena a la hora de enfrentarte a la hoja en blanco. Existen infinidad de modos para poder inspirarte (el cine, otros libros, series, exposiciones, la vida misma…) en este punto yo recomendaría no obsesionarse con la idea de inspirarse o encontrar la idea porque es cuando menos la encontramos. Quizás incluso se nos puede ocurrir una idea mejor por el camino y no debemos desecharla. Dependiendo de cómo tengamos de desarrollada la idea inicial de la que queremos partir, seguiremos por ese camino o no. Y aunque esta idea nos guste, quizás no sea el momento de escribirla y tengamos que hacerle más caso a la otra que se nos ha ocurrido en el proceso de inspiración. Cada cosa tiene su momento y a la escritura le pasa lo mismo. 

 

3.  Método de trabajo. (Planificación) Una vez que tengamos la idea de la que partir para trabajar, necesitamos planificar nuestro método de trabajo. Creo que es básico encontrar en qué momentos vamos a poder escribir y trabajar en la historia. Cuando no somos constantes y vamos escribiendo a ratos, es muy posible que dejemos la historia a medias. Si conseguimos tener un horario fijo en el día nos será mucho más fácil continuar la historia porque la tendremos fresca. Si dejamos de escribir durante días, lo más seguro es que tengamos que estar releyendo todo lo anterior mil veces y eso nos puede agotar porque cuando terminemos de leer no tendremos tiempo para escribir y no avanzaremos en la historia. Cuando llevamos pocas páginas no pasa nada, pero imaginaos que ya llevamos sesenta…

Encuentra también un lugar de trabajo lo más relajado posible y sin distracciones, es vital poder estar concentrados en lo que estamos escribiendo, para poder meternos en la historia y poder sentir como lo hacen los personajes y vivir la historia, es una experiencia muy bonita para nosotros personalmente y algo que hará que llegue a unos futuros lectores.